La magia del Glaciar Perito Moreno

Más allá de la clásica visita a las pasarelas, existen distintas alternativas para conocer el Glaciar Perito Moreno. Partimos del  puerto “Bajo de las Sombras” para  recorrer de un modo íntimo esta  gran masa de hielo.

Una mañana despejada, con muy poco viento, nos augura un excelente día para visitar el Parque Nacional Los Glaciares. Será nuestro primer encuentro cara a cara con el Glaciar Perito Moreno -declarado “Patrimonio Natural de la Humanidad” por la UNESCO-. Cada año, millones de turistas llegan a El Calafate desde distintas partes del mundo para contemplar la belleza de esta gran masa de hielo.

Con gran expectativa, aguardamos la llegada del transfer, que se presenta unos minutos antes de las 8 en el hall del hotel. Somos los últimos en unirnos al variopinto grupo de viajeros.

Dejamos atrás el centro de El Calafate y tomamos la Ruta provincial 11 en dirección al Parque Nacional Los Glaciares. Sucesivos campos se extienden al costado del camino, mientras los cerros silenciosos nos vigilan a la distancia. El notro y el calafate merman a medida que avanzamos. En su lugar aparecen lengas y ñires, que se unen para formar un bosque por el que discurren arroyos y casacadas. Las hojas de color verde comienzan a tornarse rojizas, es una señal que indica la proximidad el otoño y el fin del verano. Las majestuosas e imponentes montañas heladas son nuestra guía.

Tras casi una hora de viaje, realizamos nuestra primera parada en la entrada del Parque. Son casi las 9 cuando dos empleados suben al micro para cobrarnos el ticket de acceso. El trámite es rápido y a los pocos minutos retomamos nuestro camino.

Una curva nos ofrece una visión lejana del Glaciar Perito Moreno.  Es algo fugaz, sólo un instante, pero basta para que el micro se funda en suspiros y expresiones de entusiasmo. Luego de pasar el “Mirador de los suspiros”, a nuestra izquierda se abre el accedo al Puerto “Bajo de las Sombras”, donde nos embarcamos para cruzar hacia la costa sudoeste del Brazo Rico.

Glaciar Perito Moreno 9

Una vez que la tripulación nos permite subir a cubierta, apreciamos la pared sur del Glaciar Perito Moreno, que nace en el Campo de Hielo Patagónico Sur. La imponente masa de hielo se recorta contra un cielo despejado e invita a la contemplación. Antes de volver  a ocupar nuestros lugares, el glaciar nos regala un desprendimiento que se lleva los aplausos de todos los pasajeros. El día no pudo haber tenido un mejor comienzo.

Luego de veinte minutos de navegación, desembarcamos en la costa con ayuda de la tripulación. Una escalera emplazada entre las rocas nos facilita el acceso a la playa, donde los guías nos organizan en grupos según el idioma y nos invitan a dejar nuestras pertenencias en el refugio. “Recuerden, todo lo que trajeron con ustedes vuelve a El Calafate con ustedes”, nos remarca Gabriel, uno de los guías del grupo que habla español.

Una vez que todos estamos listos –sin peso extra y con guantes-, emprendemos el camino por las pasarelas que bordean la costa. Nos detenemos en una pequeña playa con vista al glaciar, donde el guía nos relata el origen de la gran masa de hielo.PARED SUR GPM

Con 60 metros de altura y un frente de 5 kilómetros, elGlaciar Perito Moreno se origina en el Campo de Hielo Patagónico Sur, que posee una superficie de 13 mil kilómetros cuadrados-, por lo que conforma la tercera concentración de hielo más grande del mundo, después de las de ambos polos. El Campo de Hielo está situado a 2 mil metros sobre el nivel del mar y de él se desprenden 48 glaciares, entre ellos el Perito Moreno, que se destaca por su fácil acceso y la espectacular ruptura que ofrece aproximadamente cada cuatro años, cuando se quiebra el puente de hielo.

Finalizada la charla, continuamos por las pasarelas hasta llegar al borde del hielo, donde la bandera argentina hondea en el viento. “Átense bien los cordones y luego vengan a colocarse los crampones”, nos pide Nicolás, el segundo guía. El peso de los crampones nos hace caminar lentamente por el suelo rocoso. Son pesados y producen un sonido poco agradable al chocar contra las piedras. Con los pies separados para evitar tropezarnos, caminamos hasta llegar al borde glaciar. Somos el primer grupo del día en pisar su superficie irregular, pero firme.

Una vez que los guías nos enseñan a utilizar los crampones para subir y bajar, estamos listos para comenzar la aventura. “Si quieren arrepentirse, este es el momento”, nos advierten. Pero nadie parece estar a disgusto con lo que nos espera por delante.

Glaciar Perito Moreno 4

Con Gabriel a la cabeza y Nicolás cerrando el grupo, avanzamos en fila. Subimos y bajamos por escaleras de hielo improvisadas en el momento, caminamos entre gritas, que por un efecto óptico se ven de color azul, y bordeamos paredes heladas, pero nunca sentimos frío. Las fotografías quedan reservadas únicamente para las paradas.

Una pequeña cascada nos invita a beber agua del glaciar, la más pura y fresca que hemos probado en nuestras vidas. Cuando nos queremos acordar, el Mini Trekking está por terminar. Brindamos con un vaso de whisky con hielo del glaciar para brindar por la maravillosa experiencia. Es un momento íntimo, casi mágico, lleno de emociones.

A la distancia, observamos el avance del segundo grupo. Es entonces cuando tomamos real dimensión de cuán pequeños somos, de la inmensidad que se extiende bajo nuestros pies y a nuestro alrededor. Estamos a sólo 25 kilómetros del límite con Chile, inmersos en un páramo natural, donde sólo el sonido de los crampones y pequeños hilos de agua rompen la quietud del entorno.

Glaciar Perito Moreno 5

Una vez fuera del hielo, nos sentimos ligeros al quitarnos los crampones. Mientras desandamos las pasarelas para volver al refugio, comentamos la experiencia con otros viajeros. Nos dirigimos a la playa con las viandas en mano. Allí, las grandes rocas son la butaca ideal para disfrutar del espectáculo natural que ofrece el glaciar. ¡Es un momento perfecto! El día nos acompaña y el Perito Moreno nos regala pequeños desprendimientos en el frente sur, que se unen al sonido producido por los del Canal de los Témpanos. ¿Qué más podemos pedir? Nada. Estamos muy agradecidos y felices, pues la experiencia superó nuestras expectativas.

El barco de regreso pasa a buscarnos a las 14.30. Una vez en el puerto, el micro nos conduce hasta el Mirador del Glaciar, ubicado a unos 6 kilómetros de allí.  Las curvas nos permiten apreciar la parte superior de ese manto blanco, cuyo inicio no logramos distinguir, ya que se pierde hacia el Campo de Hielo. Desde la parte más alta de las pasarelas pareciera que pudiésemos tocar los picos de hielo. ¡Están tan cerca!

Glaciar Perito Moreno 3

A medida que avanzamos se producen pequeños desprendimientos. Son momentos únicos, durante los cuales todos contenemos la respiración. El sonido es estremecedor. Luego de hundirse, los témpanos de hielo salen a flote para esparcirse por la superficie del Lago Argentino. Es un espectáculo maravilloso que borra la noción del tiempo.

Texto y fotos de Gabriela Naso.

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