La noche más larga

A más de 40 años del último golpe militar, el Espacio Memoria y Derechos Humanos (Ex ESMA), ubicado en el predio donde funcionó uno de los centros clandestinos de detención tortura y exterminio más grandes del país, se propone como un sitio de homenaje a las víctimas y de condena a los crímenes de lesa humanidad, que invita a reflexionar sobre la historia argentina.

El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas llevaron adelante el golpe de Estado que derrocó al gobierno constitucional de Isabel Perón. Con el impulso y la participación de grandes grupos económicos y distintos sectores de la sociedad civil, el Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea dieron inicio al autodenominado “proceso de reorganización nacional” que implantó “el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina”, como señala el periodista y militante Rodolfo Walsh en “Carta abierta de un escritor a la Junta Militar”.

A partir de ese momento, la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), ubicada sobre Avenida del Libertador 8151, en plena zona norte de la Ciudad de Buenos Aires, pasó a tener un rol paralelo y llegó a ser uno de los mayores Centros Clandestinos de Detención, Tortura y Exterminio del país. Se estima que por el predio de 17 hectáreas pasaron unas 5 mil personas en calidad de detenido-desaparecido entre 1976 y 1983.

Desde la recuperación del predio en 2004, el Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA) se propone como un ámbito de homenaje a las víctimas y de condena a los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última Dictadura Cívico Militar, que busca mantener viva la Memoria a través de visitas guiadas, actividades artísticas y exposiciones culturales.

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El recorrido histórico propone pensar al predio en sus distintas épocas, como Escuela de Mecánica de la Armada, Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio, y Espacio de Memoria, Promoción y Defensa de los Derechos Humanos. La visita comienza a las 15 frente a la entrada principal. Somos un grupo variopinto de apenas diez personas, de las cuales más de la mitad son extranjeras. El guía nos invita a presentarnos. Una vez cumplidas las formalidades, nos recuerda que, ante cualquier inquietud, no dudemos en consultarlo -una solicitud más bien dirigida a quienes no tienen un manejo fluido del castellano- y comenzamos a desandar una de las calles internas rumbo al edificio de la  Escuela de Mecánica de la Armada.

Los aviones que llegan y parten de Aeroparque sobrevuelan el predio, mientras el guía hace una breve reseña del peronismo. Diez minutos no son suficientes para explicar un movimiento político tan complejo, pero los extranjeros parecen quedarse conformes.

Orígenes del predio de la ESMA

En 1924 el Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires le cedió al Ministerio de Marina las 17 hectáreas ubicadas en Avenida del Libertador, con el fin de que fueran utilizadas como centro de instrucción militar. El decreto que establecía el traspaso de los terrenos señalaba que, ante cualquier cambio en el destino de las instalaciones, el predio debería regresar al poder de La Ciudad.  Ese mismo año, durante la presidencia de Marcelo T. de Alvear, se fundó la ESMA. Los estudiantes ingresaban a carreras como Electrónica, Aeronáutica, Mecánica Naval, Operación Técnica de Radio, Meteorología y Oceanografía para graduarse de técnicos, con la opción de continuar la carrera militar o ejercer su profesión en cualquier otro ámbito. Además, en el lugar también se realizaba el servicio militar obligatorio.

A partir del golpe de Estado que dieron las tres Fuerzas Armadas en conjunto en 1976, Argentina entró en uno de los períodos más oscuros de su historia, marcado por un modelo de país autoritario, económicamente regresivo y socialmente injusto, funcional a los intereses de los grandes centros de poder internacional y los grupos económicos. En ese marco, se desplegó una red de más de 500 centros clandestinos de detención, tortura y exterminio por todo el país. La ESMA fue uno de los más emblemáticos de la última Dictadura.

Sin dejar de lado sus actividades principales, el complejo edilicio dio soporte al plan sistemático de represión, que tuvo como núcleo el edificio del Casino de Oficiales. Distintos edificios estuvieron vinculados con la actividad represiva, como el taller de automotores, donde se adaptaban autos, generalmente, robados para los distintos operativos, o la enfermería, que daba soporte médico y sanitario a secuestrados y brindaba asistencia a los partos. En ese sentido, la totalidad del predio, que contempla 34 edificios, es considerado un ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio.

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Hoy, el edificio de la Escuela se conserva en su estado original, a excepción de los soportes en el techo y la intervención de las ventanas del patio, donde los rostros de cientos de desaparecidos convierten los números en personas con historias, familias e ideales. Algunas de esas historias de vida y militancia se reflejan en los carteles distribuidos por las calles del predio, como una invitación para conocerlas un poco más en profundidad.

El Plan Sistemático de represión

Creado en 1976 por el entonces almirante Emilio Massera,  el Grupo de Tareas 3.3.2 (GT3.3.2) llevó adelante una acción terrorista que tenía por fin desarticular las organizaciones populares.  Aunque las instalaciones de la ESMA fueron utilizadas fundamentalmente por el GT3.3.2, éste las puso a disposición de distintas fuerzas represivas afines: comandos de la Aeronáutica y de la Prefectura Naval Argentina, el Servicio de Inteligencia Naval y otros grupos que las emplearon como sitio de tortura y desaparición de sus prisioneros.

Comandado por quien fuera el director de la Escuela hasta 1979, Rubén Jacinto Chamorro, el grupo de tareas de la Escuela, al igual que otros que funcionaban en el país, se dividía en tres ramas: inteligencia, logística y operaciones. La primera se encargaba de torturar a los secuestrados para obtener información sobre su militancia política, mientras que la segunda suministraba todos los elementos necesarios para realizar las operaciones de secuestro. La mayoría de los sobrevivientes de ESMA dicen haber sido secuestrado en la vía pública durante el día, lo que demuestra el grado de impunidad de las Fuerzas Armadas.

Con el sostén y la cobertura de la Escuela, por el complejo pasaron unos 5 mil detenidos-desaparecidos.  Una de las particularidades del centro fue el funcionamiento de una sala clandestina de maternidad, donde se estima que nacieron al menos 34 bebés de detenidas-desaparecidas. La mayoría de los niños fueron arrancados de los brazos de sus madres y, posteriormente, apropiados.

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Luego de observar el exterior de algunas de las construcciones más emblemáticas del predio, nos dirigimos a los antiguos talleres automotores, donde aún se conserva un viejo tanque de nafta de YPF. A partir del testimonio de “colimbas” –nombre con el que se denomina a quienes realizaron el servicio militar obligatorio y que significa “Corre, limpia, barre”-, se comprobó que, entre 1976 y el 1983, los autos robados por oficiales de la Marina eran llevados allí para que se los pintara y se les cambiara la patente con el objetivo de emplearlos para realizar los operativos de secuestro.

A pocos metros se alza la ex imprenta clandestina, donde distintos secuestrados fueron obligados a realizar trabajo esclavo durante la última Dictadura Cívico Militar. Allí se imprimieron diversas publicaciones, documentación falsa, autorizaciones de portación de armas y credenciales utilizadas por el GT3.3.2 en su accionar ilegal.

Frente a las denuncias que se realizaron en el extranjero por las violaciones a los derechos humanos, la Junta Militar desarrolló distintas acciones publicitarias con el fin de contrarrestar lo que el gobierno llamó “la campaña antiargentina en el exterior”. En el marco de la visita de la Comisión Internacional de Derechos Humanos en 1979, los secuestrados de la ESMA imprimieron las calcomanías y obleas con la leyenda “Los argentinos somos derechos y humanos”  que el gobierno repartió a la población.

espacio-memoria-y-derechos-humanos-enfermeriaLa próxima parada es la enfermería, un edificio corrompido por el paso del tiempo y la humedad. Dos vueltas de llave nos permiten entrar en ese reciento con forma de panóptico. El silencio se apodera de la escena. Una sensación extraña nos atraviesa durante los minutos que permanecemos allí, quizás por ello dejamos la puerta abierta y pasamos a hablar casi en susurro. Es la sensación de saber que por allí pasaron quienes atendieron los partos de las detenidas-desaparecidas. Si esas paredes hablaran, si esos muros pudieran decir los nombres. ¿Cuántas personas desconocen su verdadera identidad? ¿Cuántos chicos crecieron lejos de sus verdaderas familias? ¿Cuántas vidas robadas?

De 1983 al 2004 sólo se hicieron dos inspecciones en la ESMA, una a cargo de la Comisión Nacional de Desaparición de Personas (Conadep) en 1984 y otra en 2004. Pasaron 21 años desde el retorno de la democracia hasta que el predio adquirió su rol actual, tiempo suficiente para borrar cualquier prueba. No obstante, el ex Casino de Oficiales, complejo habitacional de las altas jerarquías de la Marina donde se ubicó la base operativa de la represión, fue declarado Monumento Histórico Nacional en 2008 por constituir un testimonio material de los crímenes que se cometieron en él. Allí concluye la visita, pero antes nos dentemos frente a una garita de vigilancia que dividía el complejo y hacía de ese sector  un área restringida.

Durante la Dictadura, la Junta Militar ejerció el terrorismo de estado desapareciendo a una parte de la población  y aterrorizando a otra. Esa lógica explica los secuestros realizados en la vía pública a plena luz del día y la ubicación de los centros clandestinos de detención en las ciudades, como en el caso de la ESMA, situada a sólo 50 metros de una de las avenidas más concurridas de la Ciudad de Buenos Aires. Decidir ingresar autos civiles con gente vestida de civil pero armada a una zona restringida de un predio militar, en vez de optar por una entrada más oculta, se entiende como otro mecanismo de terror.

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Al momento del secuestro, a los detenidos se les ponía una capucha en la cabeza, esposas en las manos y grilletes en los pies, se los dejaba de llamar por su nombre y se los empezaba a llamar por un número, en un acto total de deshumanización. La mayoría de los sobrevivientes del centro clandestino atestiguan que, antes de llegar a destino, el auto en el que se los trasladaba giraba a la izquierda y, a los pocos metros, frenaba para que alguien del interior descendiera a intercambiar una clave con una persona del exterior. Posteriormente, el auto pasaba una especie de loma de burro, escalón o cadena. De la torre de vigilancia salía una cadena que segmentaba el predio y que, debido al peso de los vehículos, dejó su marca en el asfalto, una cicatriz aún visible en el concreto.

Recuperación del predio

En 1998 la Marina le solicitó al Presidente Carlos Menem el traslado de las dependencias militares, ante el calamitoso estado de los edificios. Menem no sólo accedió al cambio de sede, sino que también pretendió demoler los edificios para crear el “Parque de la reconciliación nacional”, un proyecto que guardaba consonancia con los indultos concedidos a los grandes rangos militares. Gracias a la oposición de diversos organismos de Derechos Humanos, se evitó la demolición de las construcciones y comenzó  una disputa política sobre el futuro de la ESMA.

La recuperación del predio fue asumida como política de Estado a partir de 2003, en el marco de la lucha de los organismos de Derechos Humanos de la Argentina. El 24 de marzo de 2004, al cumplirse el 28° Aniversario del golpe de Estado, el Gobierno Nacional anunció la creación del Espacio Memoria y DDHH (ex ESMA). Ante miles de personas, Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, HIJOS y representantes de otros organismos de Derechos Humanos que sostenía la consigna “Nunca Más”, Néstor Kirchner manifestó: “Como Presidente de la Nación Argentina vengo a pedir perdón de parte del Estado nacional por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia por tantas atrocidades”.

“Hablemos claro: no es rencor ni odio lo que nos guía y me guía, es justicia y lucha contra la impunidad. A los que hicieron este hecho tenebroso y macabro de tantos campos de concentración, como fue la ESMA, tienen un solo nombre: son asesinos repudiados por el pueblo argentino”, denunció Kirchner y agregó: “Queremos que haya justicia, queremos que realmente haya una recuperación fortísima de la memoria y que en esta Argentina se vuelvan a recordar, recuperar y tomar como ejemplo a aquellos que son capaces de dar todo por los valores que tienen y una generación en la Argentina que fue capaz de hacer eso, que ha dejado un ejemplo, que ha dejado un sendero, su vida, sus madres, que ha dejado sus abuelas y que ha dejado sus hijos”.

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Una vez efectivizada la desocupación por parte de las Fuerzas Armadas, el 20 de noviembre de 2007 la Nación y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires firmaron el convenio de creación del Ente Público Interjurisdiccional Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos. Integrado por representantes del Estado Nacional, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los organismos de derechos humanos, y presidido por un Órgano Ejecutivo, el Ente es un organismo de derecho público que tiene a su cargo la administración del predio.

Hoy, el Espacio es uno de los sitios de memoria más importantes de América latina. La presencia de jóvenes es una constante que llena de luz un sitio que estuvo marcado por la oscuridad. Finalizada la visita, nos despedimos y cada uno comienza su propio recorrido. Frente al Centro Cultural Haroldo Conti, un chico de unos ocho años le cuenta a su madre sobre una elefanta marina que vio en el Museo Malvinas durante una visita con la escuela. Mientras atraviesan el pórtico de entrada, el niño relata el modo en que el mamífero conecta la costa patagónica con las Islas.

El Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur es el edificio más moderno del predio. Inaugurado en 2014, es el primer museo nacional que tiene por objetivo representar la memoria colectiva del pueblo argentino sobre las Malvinas. La institución ofrece una atractiva propuesta, que combina un recorrido integral con lo último en tecnología y se adapta a todas las edades. La razón de su ubicación en el Espacio Memoria y Derechos Humanos gurda relación con las duras condiciones en que combatieron los soldados durante la Guerra de Malvinas y las responsabilidades de la Junta Militar.

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La improvisación de los dictadores, los maltratos hacia los soldados y las pésimas condiciones que debieron soportar en las Islas se revelan a lo largo del Informe Rattenbach, producido por la Comisión de Análisis y Evaluación de las Responsabilidades Políticas y Estratégico Militares en el Conflicto del Atlántico Sur. De la investigación liderada por el Teniente General Benjamín Rattenbach se desprende que la derrota argentina era la única posibilidad. Mal preparadas y peor conducidas, las tropas argentinas no sólo resistieron al enemigo, sino también el hambre y el frío. De este modo, las políticas de Memoria, Verdad y Justicia se  articulan con las de Democracia y Soberanía en un mismo espacio.

Instituciones ubicadas en el predio

Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti: Desde su inauguración en 2008, el Conti funciona como un espacio de difusión y promoción de la cultura y los derechos humanos. Cine, música, teatro, artes visuales, fotografía, talleres, visitas guiadas para escuelas, seminarios y debates son algunas de sus propuestas.

Espacio Cultural Nuestros Hijos (ECuNHi): Este Espacio Cultural abre sus puertas a la luz de la lucha, del amor, del compromiso con la vida de las Madres de Plaza de Mayo: por eso se llama “Nuestros Hijos” e irrumpe en la historia con el peso incuestionable de la suya propia.

Casa por la Identidad: Aquí donde muchas mujeres secuestradas dieron a luz a bebés que luego fueron arrebatados y entregados a otras familias, sustituyéndoseles la identidad, las Abuelas de Plaza de Mayo tienen su Casa. Emplazada en el ex Pabellón de Operaciones, transforma un lugar en el que antes se instruía a marinos, en un espacio de formación por los derechos humanos.

Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur: Es el primer museo del Estado argentino que  ofrece una visión integral de las Islas, a través de un recorrido dinámico e interactivo, que reafirma la soberanía argentina sobre el archipiélago desde distintas aristas.

Archivo Nacional de la Memoria: Tiene como objetivo clasificar y preservar la documentación referida las acciones terroristas por parte del Estado contra el pueblo argentino.

30.000 compañeros presentes: En el edificio de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, tres muestras documentan los años de lucha contra la última dictadura.

Casa de la Militancia: La Casa de la Militancia de HIJOS es un espacio para la educación, comunicación, participación, la organización política y la reivindicación de las luchas de los 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos.

Carta abierta de Rodolfo Walsh: La “Carta Abierta de un Escritor a la Junta Militar”, el último escrito de Rodolfo Walsh, forma parte del paisaje del Espacio Memoria, a pocos pasos del ex Casino de Oficiales, el edificio donde funcionó el núcleo del centro clandestino de la ESMA.

Salón de Pañuelos Blancos: Se trata de un homenaje a ese símbolo que representa la lucha por los derechos humanos en la Argentina y en todo el mundo.

Casa nuestros hijos. La vida y la esperanza: Emplazada allí donde estaba el Pabellón Alfa, que actuaba como alojamiento de suboficiales, aulas y sala de armas, la casa de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora tiene como objetivo el homenaje y la reivindicación de la lucha de sus hijos detenidos-desaparecidos.

Pakapaka / Encuentro / DeporTV: En el último tramo del predio de la ex ESMA, donde funcionaba la Escuela Nacional Fluvial, se encuentra la sede de Canal Encuentro, Pakapaka y DEPORTV, señales públicas de prestigio internacional. También del portal educativo Educ.ar.

Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos (IPPDH) del MERCOSUR: Es una instancia intergubernamental creada por el MERCOSUR en 2009. Tiene como funciones principales la cooperación técnica, la investigación, la capacitación, y el apoyo en la coordinación de políticas regionales de los derechos humanos. Su Misión es fortalecer los derechos humanos como un eje fundamental de la identidad e integración regional mediante la cooperación y coordinación de políticas públicas.

INFORMACIÓN ÚTIL:

Visitas guiadas: de martes a domingos.

Consultas e inscripción: visitasguiadas@espaciomemoria.ar | 4704-7538

Texto y fotos de Gabriela Naso.

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