Museo MAR

A más de tres años de su inauguración, el Museo MAR de Mar del Plata es uno de espacios culturales más emblemáticos de la provincia de Buenos Aires y una de las postales preferidas por quienes visitan la ciudad.

En 2013  la artista Marta Minujín unió dos elementos icónicos de la ciudad de Mar del Plata, como las esculturas de lobos marinos de José Fioravanti y los alfajores Havanna, para crear una obra que al poco tiempo de convirtió en la nueva postal de la “Perla del Atlántico”: el “Lobo Marino de Alfajores”, ubicado frente al Museo MAR de arte contemporáneo de la provincia de Buenos Aires, situado sobre la Avenida Felix Camet y López de Gomara. El 27 de diciembre de 2013, durante la inauguración del MAR, nació la obra de 10 metros de altura, realizada en hierro y metal, y recubierta por 50 mil envoltorios de alfajores.

El MAR es uno de los museos más modernos del país. Con más de 7.000 metros cuadrados, se convirtió en un nuevo polo cultural de la ciudad de Mar del Plata. En estos tres años de vida, millones de personas visitaron sus muestras y miles participaron de los recitales, conferencias, proyecciones de cine, festivales y demás propuestas culturales de entrada libre y gratuita.

“Se pensó un museo que pudiera albergar muchas muestras de arte de gran prestigio y en función de esto, se tomó la decisión de maximizar un ambiente de sala lo más espacioso, luminoso y flexible posible, con una riqueza espacial que permitiera imaginar este edificio como un referente claro en la actividad cultural de toda la ciudad y la región”, aseguraron los arquitectos  del Estudio Monoblock, ganador del concurso público convocado por el Colegio de Arquitectos de la provincia de Buenos Aires.

El edificio consta de tres salas de exhibición, multifacéticas y adaptables a los requerimientos potenciales de diferentes tipos de muestras. Las salas se ubicaron en la planta alta para aprovechar los espacios y su potencial para iluminarlas cenitalmente.

La estructura se basa en un sistema de módulos estructurales independientes de hormigón, cada uno terminado en sí mismo. Cuatro módulos cúbicos de estructura y cerramiento de hormigón crudo configuran cada uno de los módulos.

El 31 de agosto de 2014 unas 10 mil personas participaron del desarme del Lobo, encabezado por Minujín. Durante la jornada se retiraron los 50 mil envoltorios que cubrían la escultura. En esa oportunidad, unos 14 mil paquetes fueron repartidos entre el público para ser canjeados en los locales de Havanna, mientras que el resto quedó en manos de quienes quisieron guardar un recuerdo.

El 12 de octubre de ese año, luego de un proceso antioxidante, la estructura fue recubierta por envoltorios de aluminio que conformaron “la piel definitiva y eterna” del Lobo. La artista explicó en esa oportunidad que la obra “nació para tener cambios y será, de aquí en más, un ícono eterno porque nadie quiso que desaparezca”.

En el hall del coloso de hormigón se observa la obra de Martín Huberman, Vórtex, construida con 70 mil broches de madera coloreados, que invita a descubrir la potencialidad de un objeto de la vida cotidiana. Esta pieza tridimensional conjuga las tres disciplinas en las que el artista se desempeña: arte, diseño y arquitectura, aportando desde cada una de ellas un saber específico y fundamental.

Huberman detalló que “la obra busca traducir de manera simple y honesta la fascinación del hombre frente a los fenómenos climáticos extremos y busca poner en evidencia el sentimiento que lo lleva a observarlos, estudiarlos, entenderlos, representarlos y, en el caso extremo, a desear ‘habitarlos’ al menos por un instante”. “Desde lo simple del broche, como elemento constructivo, a lo complejo de verse reflejado en el ojo de una tormenta congelada, la obra busca impactar, abrir la conciencia espacial y preparar los sentidos del visitante para una visita al museo llena de estímulos. Haber podido construir esta pieza, gobernar el hall de un museo y poder comprobar que lo proyectado funciona como tal, son sueños cumplidos”, señaló el artista.

La obra de Huberman posee un magnetismo especial: no hay visitante que no se detenga observarlo y, poco a poco, avance hasta colocarse debajo de la atractiva figura. De este modo, los visitantes se sumergen en el mundo del arte, a través de un recorrido por las distintas salas del MAR.

Texto y fotos de Gabriela Naso.

+info: www.gba.gob.ar/museomar

 

Comartir
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *