Glamping: naturaleza y confort

Ubicado en el kilómetro 16 de la Ruta Provincial 23, Patagonia Eco Domes invita a disfrutar de un contacto íntimo con la naturaleza, sin dejar de lado la comodidad y el confort. Este campamento ecológico de lujo cuenta con una vista privilegiada del Cerro Fitz Roy, que se complementa con la cálida ambientación, la exquisita oferta gastronómica y la atención personalizada para satisfacer a los más exigentes viajeros.

 

Con el Cerro Fitz Roy de fondo, El Chaltén se alza entre los ríos De las Vueltas y Fitz Roy. La imagen de este pequeño poblado parece sacada de un cuento de hadas. En el centro me recibe Federico, uno de los dueños de Patagonia Eco Domes, el campamento ecológico de lujo donde me hospedaré. “Tuviste suerte, hoy se ve la cima”, me dice mientras sube mi equipaje al asiento trasero de su camioneta. Es cierto, es una tarde atípica, no sólo porque puedo apreciar la imponente figura del Fitz Roy sin nubes, sino por la falta de viento. Aquí, el viento es uno más de la familia, el eterno compañero de la Patagonia. Los tehuelches llamaron “Chaltén”, que en su lengua significa “montaña humeante”, a la montaña que el perito Pascasio Moreno bautizó con el nombre de Monte Fitz Roy en 1877, debido a la presencia casi constante de nubes en su cima.

Mientras bordea el Río de las Vueltas, Federico indaga sobre los sitios que tengo pensado visitar y me hace algunas sugerencias. En una de las curvas, me enseña el lugar exacto donde vio un huemul por primera vez. Ese acontecimiento -más atípico que la falta de nubes y de viento- ocurrió el año pasado, por lo que mis esperanzas de divisar al ciervo autóctono de la Patagonia son bajas, pues Federico vive en El Chaltén hace una década. En la actualidad, el huemul se encuentra en peligro de extinción, debido a la reducción de su hábitat, la caza y las enfermedades transmitidas por el ganado.  Para ofrecerle las máximas garantías de conservación, la especie  fue declarada “Monumento Natural Nacional” en 1996.

Patagonia Eco Domes . Exterior 8

Tras recorrer 16 kilómetros de paisajes increíbles, llegamos a Patagonia Eco Domes, donde nos recibe Guillermo. Lo primero que me pregunta es cuánto tiempo me quedaré en El Chaltén. “Tres noches”, le respondo. No hace falta que lo diga, sé que no son suficientes para conocer todo lo que este paraíso tiene para ofrecerme. Hay mucho para recorrer, para experimentar, para vivir. Tres noches es poco, pero la opción “full day” es una locura poco recomendable.

El “glamping” está inmerso en un bosque de lengas y ñires, alejado de la ruta, lo que permite un contacto íntimo con la naturaleza. Además, el predio no cuenta con señal de celular ni servicio de Internet, un plus que permite “desenchufarse” e invita a relajarse.

La idea de crear Patagonia Eco Domes surgió a fines del 2014, cuando Federico Echeverría, Federico Caruso y María Pomies decidieron crear un emprendimiento turístico para poner fin a la tala indiscriminada de árboles que tenía lugar en estos terrenos por parte de su propietario. El proyecto del “Eco Camp” –tomado del que existe en Torres del Paine, en Chile– se trazó en función de la arboleda existente, con el objetivo de impactar lo menos posible en el ambiente.  En materia ecológica, el lugar cuentan con paneles solares, biodigestores y sistema de  separación de residuos.

Patagonia Eco Domes. Living 2

Una pasarela de madera conduce a los domos principales. Luego de atravesar un hall hecho en “wood framing”, nos encontramos en el domo living/recepción, un ambiente cálido con una vista privilegiada del Fitz Roy. Dos juegos de living siguieren relajarse junto al calor del hogar, mientras se disfruta de la compañía de un libro o una partida de cartas. Una manga/pasillo, construida en madera, conecta con el domo restaurant, la cocina y el exterior. Sólo un segundo alcanza para confirmar que es un sitio mágico, con una energía especial.

Federico se despide; hoy será nuestro chef, porque “Tomás está de franco”. Guillermo toma el equipaje y me conduce a través de los ambientes principales, hasta la pasarela exterior que lleva a los domos suite. Mi dormitorio es el primero de los siete que componen el “Eco Camp” y, al igual que los demás, posee una maravillosa vista del bosque y de la cima del Fitz Roy, que puede apreciarse desde la cómoda cama de dos plazas. ¡Todo un espectáculo!

Los siete domos suites están equipados con paneles solares, ducha escocesa y salamandra, entre otros amenities, que garantizan una experiencia de lujo. Guillermo me explica el funcionamiento de las luces, el adaptador usb  -la electricidad en las habitaciones es de 12 v, pero en la recepción es de 220 v- y la ducha escocesa. Distintos detalles evidencian la conciencia ecológica del proyecto, como en el caso de la leña, pues sólo se utiliza la madera de los árboles muertos, caídos por causa de los fuertes vientos.

Patagonia Eco Domes 1

Una vez instalada, comienzo a explorar los alrededores y a contemplar la belleza del paisaje. ¡La figura del Cerro Fitz Roy es imponente! Al final de la tarde, Guillermo me pide la llave de la habitación para encender el fuego. Mientras ceno, él se encarga de mantenerlo  vivo. La oferta gastronómica refleja la esencia patagónica, destacándose la trucha y el cordero, aunque también contempla las tradicionales carnes rojas y opciones vegetarianas. Además, Patagonia Eco Domes posee una bodega de selección con excelentes vinos boutique. La cena consta de tres platos: entrada, principal y postre. Acepto las sugerencias del chef y opto por la ensalada de hojas verdes con salmón y tomates secos hidratados, el lomo envuelto en jamón crudo con puré y la torta de chocolate con helado de americana y salsa de frutos rojos. ¡Delicioso! Una  experiencia inolvidable para el paladar.

Afuera, la noche se apoderó del bosque. El domo suite me recibe con el calor la salamandra. Arrojo un leño más al fuego y, con el aullido del viento que se escabulle entre los árboles como música de fondo, me pierdo en los brazos de Morfeo.

Vista del Fitz Roy desde Patagonia Eco Domes

Me despierto cuando aún es de noche, ansiosa por poder presenciar el espectáculo del Fitz Roy encendido. A las 7.30 el sol acaricia la cima del cerro, que se recorta contra un cielo celeste salpicado por algunas nubes. Es una postal maravillosa, digna de ser contemplada con detenimiento. Agradecida por poder presenciar semejante espectáculo, me dirijo al comedor, donde Cristina me recibe con el desayuno listo. Una larga mesa me ofrece jugo exprimido, café, leche, yogurt, cereales, huevos revueltos, fiambres, medialunas, muffins con glasé de limón, budín de banana y muchas otras delicias. Cristina me acerca una canasta con pan caliente y manteca y queso para untar. ¡Todo exquisito!

Por la tarde conozco a Charlotte y Tomás, los otros dos miembros del equipo de Patagonia Eco Domes. Es un lindo grupo. Todos son muy amables y atentos, constantemente me preguntan si estoy a gusto, si necesito algo, qué senderos recorrí, cuáles son mis planes para el día siguiente… Yo indago en sus historias de vida y en los motivos que los trajeron a este lugar mágico.

La cena de Tomás no tiene nada que envidiarle a la de Federico. Esta vez opto por la “bruschetta” con tomates secos hidratados y jamón crudo, la trucha con verduras grilladas y el flan casero con dulce de leche. ¡Una delicia!

Patagonia Eco Domes. Restaurant 5

La vista exclusiva del Cerro Fitz Roy, la cálida ambientación y la exquisita oferta gastronómica proponen una experiencia para disfrutar con todos los sentidos. Al momento de partir, no tengo más que palabras de agradecimiento para quienes me hicieron sentir como en casa. Me despido con el deseo de volver a verlos algún día, de regresar a Patagonia Eco Domes, la ventana privilegiada de este paraíso de montaña que es El Chaltén.

Patagonia Eco Domes

+info: www.patagonia-eco-domes.hotelrunner.com | Email: patagoniaecodomes@gmail.com | Tel: (0054-2962) 493-359

 

Texto y fotos de Gabriela Naso.

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