Piedra del Fraile

Después de unos cinco minutos de hacer dedo, un auto se detuvo. “¿A dónde van?”, preguntó el conductor. “Hasta el Chorrillo”, respondió Mercedes, mi nueva compañera de habitación, y agregó: “Ella hasta El Pilar”. “Suban que las llevo”, dijo el hombre. Mercedes se sentó en el lugar del acompañante y yo en el asiento trasero. El auto arrancó. A los pocos minutos, mi compañera se bajó. Quedamos en vernos a la tarde.

Avanzamos por la Ruta Provincial 23 en dirección a Lago del Desierto hasta la entrada de El Pilar. Allí me despedí del conductor y continué a pie hasta el puente del Río Eléctrico. No crucé la gran estructura de hierro, sino que bajé hacia la izquierda y  crucé un arroyo. Luego, atravesé una tranquera y comencé el camino hacia Piedra del Fraile.

Después de un rato, la senda se internó en un bosque de lengas y ñires, donde aparecieron puentes de troncos y, más adelante, una segunda tranquera. A las dos horas de haber iniciado la caminata, salí a un claro y bordeé el Río Eléctrico hasta llegar al refugio Los Troncos. Atravesé el camping privado e inicié un empinado ascenso hasta el mirador del Glaciar Marconi.

De vuelta en la ruta, un matrimonio alemán que me levantó en el puente del Río Eléctrico y me alcanzó hasta el pueblo. Mi plan inicial era quedarme en El Chaltén unos cinco días, pero el pronóstico tormenta para los próximos días, así que adelanté mi viaje a Esquel para la tarde del día siguiente.

Texto y fotos de Gabriela Naso.

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